¿Qué haría usted si, cargado de deudas, mala suerte y sin dinero, recibe la noticia de que ha ganado un premio monetario en un concurso literario? ¿Importa que sea de un país y en una moneda que desconoce?
Fernando Figueras ha fundado en Quepobrestán un nuevo género: la nouvelle divague, donde el erotismo, la crudeza, el humor y la reflexión filosófica se encuentran en los repentinos movimientos del pensamiento delirante. La escritura fluye por un curso en constante lucha con lo conocido y lo irremediable: divagar es entregarse a la aventura sin plan, pero sin rendirse, a los descubrimientos y a la experimentación de una nueva percepción. Bajo esa óptica, Federico De Nucchi emprende un viaje que lo enfrenta a su sistema de creencias en el amor, al mundo de los concursos literarios, el márquetin, la academia y la consagración profesional. Quepobrestán es un enigma que irrumpe como promesa de salvación en la fatalidad de un escritor argentino. Un país, una islita en Oceanía que bien podría ser paradisíaca. Pero como esa última sílaba que el idioma quepobrestaní le resta al castellano, el sueño de De Nucchi quizá se realice de manera incompleta y distorsionada, acaso viéndose enredado con narcotraficantes y un hombre insólitamente pálido. Quepobrestán, por suerte, es también un manual de supervivencia que puede enseñarle a De Nucchi y al lector a enfrentar el horror de la vida cotidiana.